Aviones y Colas

11 agosto 2009

¿Qué es un viaje en avión?
Principalmente es una forma de llegar más rápido a un lugar lejano, haciendo colas.

Al principio parece un concepto contradictorio, pero la realidad demuestra que los viajes en avión están totalmente plagados de colas. A tal punto llega la cosa que si en algún momento le toca ser transportado por uno de los herederos de los hermanos Wright, se encontrará realizando esta tarea más que ninguna otra.
Claro que cuanto más corto sea el viaje, más se va a notar este pequeño y molesto detalle. En un viaje de 11 horas sin escalas el efecto de hacer colas es casi imperceptible (mi orto culo trasero desgastado puede dar fe). Ahora, cuando el viajectio es apenas un paseo de cabotaje de… digamos… una hora, ya la cosa cambia. De hecho si se pone a hacer cuentas seguramente descubra que pasó mucho mas tiempo esperando que sentado en el avión.
Y sí… son los milagros de la tecnología.

Para que no queden dudas, paso un listado de las colas habituales a las que uno se ve enfrentado en un viaje normal en avión:

1. Viajar al aeropuerto: Que no es otra cosa que una (laaaarga) cola de (muchos) autos. En esta etapa la mente va ocupada con el querido juego mental de “¿qué mierda demonios me habré olvidado en casa…?”.
2. Cola para el check-in / bags-drop / lo que sea… (siempre en inglés para darle onda): En este momento ud. está cargando todo el equipaje y lleva todos los papeles en la mano cual infante en su primer día de clases. Todavía está emocionado por volar… pobre infeliz.
3. Cola para pagar la tasa del aeropuerto: si aplica, porque algunos aeropuertos no cobra nada (wiiiiii) y en otros lados viene incluida en el valor del pasaje (buuuu).
4. Cola para declarar sus electrónicos: Evitando así que le hagan pagar impuestos injustificados a la vuelta (si es que tiene la suerte de estar viajando al exterior… y un amigo con onda le avisó que no se olvide de este sencillo pero impostergable paso).
5. Cola para entrar al área de preembarque: suele haber una persona de seguridad, que no trabaja para ninguna aerolínea, cuya función es comparar el apellido del pasaje con el apellido del documento, y la foto del documento con su cara (suya de usted, no la de él, obvio). La tecnología todavía no ha podido acelerar esta embolante noble y vital tarea.
6. Cola para que PSA espíe nuestras pertenencias con rayos X: Cada día estoy mas convencido de que esta gente se divierte con nuestro equipaje en lugar de identificar riesgos (lo certifican los encendedores que pasé en varias ocasiones sin que nadie lo note).
7. Cola para migraciones [si aplica]: “Como va a ausentarse del país, queremos asegurarnos de que usted tiene mínimamente las habilidades de un hámster para recorrer un laberinto de cintas sin perderse. Para que se entretenga, le damos un formulario bien feo para que vaya llenando sin tener dónde apoyarse.”
8. Cola para pagar en el free-shop (o en el “expensive-shop” si es vuelo de cabojate): Ok, esta cola es evitable pero… no me diga que nunca se tentó con algo, o que nunca le encargaron alguna cosilla… (se va a ir al infierno por mentirle a un blog? pero hágame el favor…)
9. Cola para abordar: Esta cola empieza como sin ganas, con todo el mundo desparramado en los asientos y/o piso disponible/s del hall. Pero en algún momento dos personas se ponen en fila frente a la puerta de embarque y ahí nomás se arma el quilombo la hecatombe. Todos corren para ubicarse detrás del último lo antes posible, pese a que el embarque es por filas y todavía faltan 40 minutos para que empiece! Es un fenómeno que todavía inquieta a los sociólogos.
10. Cola en el pasillo del avión para llegar al asiento: por mas que se aborda por filas, siempre alguien se las arregla para colarse, atascando todo el flujo de personas y le regala unos cuantos minutos de espera en ese amplio y cómodo pasillo del avión. Ni hablar cuando a ud. le toca esperar en la escalerilla, mientras lo acaricia un aguacero y la puta dichosa cola no avanza… (parece que el uso de la manga es un lujo futurista)
11. Pre-cola para bajar del avion… mientras todavía ni abrieron la puerta: Es la más incómoda y evitable de todas. En cuanto el avión frena, inclusive un poco antes, la gente se para e intenta tomar el pasillo por asalto. Todavía quedan unos 5 o 10 minutos hasta que se pueda descender pero, así y todo, la mayoría parece haber desarrollado alergia a los asientos y no resiste un segundo más en posición de sentado. Por esto optan por pasar esos minutos parados, apretados, contorsionados contra los compartimientos para equipaje. Otro enigma para la sociología moderna.
12. Cola para bajar del avión: Con detenciones abruptas cada dos asientos para que alguien saque equipaje de mano del tamaño de un fiat 600 de los compartimientos superiores.
13. Cola de migraciones II [si aplica]: “Bienvenido a un nuevo país! ¿Qué mejor recepción que la típica caminata a paso de tortuga por el laberinto?”. Es un buen momento para realizar una extracción de lagañas, chequear su aliento a comida de avión en descomposición y tratar de recordar dónde se metió el pasaporte en el apuro por al subir al avión. Aquí es donde ud. se acuerda que tendría que haber llenado ese papelito que le dio la azafata hace algunas horas porque parece que era importante.
14. Cola invertida: Las valijas hacen cola para aparecer en la cinta transportadora. Uno espera que la propia llegue hasta donde pueda agarrarla, y en el proceso intenta controlar que ningún chorro atolondrado que está mas cerca la agarre por error y se la lleve.
15. Cola para que vuelvan a revisar nuestras cosas: Eventualmente, como los rayos X no son suficientes, hasta tendremos que abrir y presentar nuestros calzones usados al público presente para demostrar que no somos Bin Laden. Una delicia del viaje.
16. Cola para tomar un taxi: Por la Ley de Murphy siempre habrá más pasajeros urgidos de un taxi, que vehículos disponibles… sea cual fuere el aeropuerto y el horario. De hecho cuanto más se haya retrasado su vuelo, mayor será el tiempo de espera.
17. Viaje a destino: Otra cola de autos, pero acá ud. ya va entregado y harto del viaje, así que simplemente se tira sobre el respaldo del asiento, se relaja y empieza a pensar “la próxima me vengo en auto y que se vayan a cagar listo el pollo”. También es el momento dónde finalmente descubre qué es lo que se olvidó en su casa, pero ya ni le importa.

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Cómo comunicarse con alguien que no conoce el idioma

14 abril 2009

Muchas veces nos encontramos en la dura situación de tener que comunicarnos con otra persona que no habla nuestro idioma (ni nosotros el de ella, claro está). Puede ser en el trabajo, durante unas vacaciones, o en algún supermercadito del barrio. Acontecimientos como éste nos recuerdan a la Torre de Babel y suelen hincharnos las pelotas crispar nuestros nervios.

En base a la experiencia de ver esta situación casi a diario, me tomé el trabajo de identificar las técnicas más utilizadas y que – sospecho – son las que dan mejores resultados. A continuación las detallo para que saquen provecho ante similar situación:

  • Grite: Algunas personas parecen estar seguras de que el volumen al que ud. pronuncia las palabras es directamente proporcional a la comprensión del significado de la misma por parte de su interlocutor. Según esta teoría, una palabra dicha en Swahili a un volumen similar al de la última erupción del volcán Krakatoa debería ser comprendida por cualquier habitante de la tierra.
  • Repita: Por algún motivo la insistencia en repetir una palabra o frase que no es conocida por su interlocutor aumenta sus probabilidades de ser comprendida. Quizá la mente humana sea tan prodigiosa como para descubrir el significado de las palabras a partir de escuchar su sonido de forma reiterada.
  • Gesticule: Mientras repite su frase incomprendida, y a medida que va aumentando progresivamente el volumen de su voz, agregue movimiento con las manos. Cuanto más enérgicos sean, mejor. Esto parece acelerar el proceso de compresión de su interlocutor. Quizá esto esté relacionado a un acto reflejo de nuestros antepasados primates.
  • Enójese: Mientras repite, grita y gesticula su frase, vaya gradualmente sintiéndose molesto y contrariado. Piense en cosas tales como “este imbécil buen señor no quiere entender“, “el forro individuo este se hace el que no me entiende” o “que pelotudo ignorante, ¡¿no sabe lo que es una puerta?!“. La furia parecería transmitir conceptos a nivel sináptico entre los cerebros de los interlocutores.
  • Hable lentamente: Si lo anterior no funciona, recupere la calma, baje el volumen y comience a repetir la frase cada vez mas lentamente. Haga pausas largas entre palabra y palabra mientras asiente con la cabeza y pone cara de “¿hasta ahí está claro, no?“. Mucha gente parece coincidir en que el desconocimiento de un idioma se asemeja a la sordera (o a la idiotez), con lo que repetir constantemente la frase a una velocidad excesivamente lenta permitiría algo similar a la lectura de los labios, pero a un nivel encefálico.
  • Articule de manera exagerada: Mientras repite lentamente, comience a hacer cada vez más exagerada la articulación de los sonidos. Pronuncie cada letra como si estuviera enseñándole a hablar a un pendejo mocoso infante. La combinación del sonido tan educativo e irritante de sus consonantes, junto al estilo pausado y repetitivo, es una fuente asegurada del éxito a la hora de la comunicación universal.

Si todo lo anterior falla, anótese en un curso de inglés (o chino) y listo.


Personalidad en el Baño

8 abril 2009

El baño nos encuentra siempre generalmente a solas. De chicos aprendemos los conceptos básicos y a partir de allí somos nosotros mismos quienes nos forjamos y construimos nuestros propios hábitos.  Ese ambiente, que suele ser el más pequeño y equipado de la casa, es testigo a diario de nuestras asquerosidades grandiosas muestras de personalidad en bruto. Lo que hacemos dentro del baño nos es totalmente privado y autóctono. No hay leyes ni reglas que intefieran. Nos caracteriza a lo largo de toda nuestra vida.

Podemos pensar rápidamente en un par de preguntas, a partir de las cuales identificar el comportamiento de las personas dentro del baño. Esto es de absoluta relevancia al conocer a una perra mina señorita, o para tener tema de conversación con aburridos desconocidos que nos han tocado en nuestra misma mesa durante algún casamiento.

Paso a enumerar alguna de ellas, junto con algunos detalles de la personalidad que pueden deducirse de las respuestas obtenidas:

  • Del Bidet
    • No usa = más le vale que sea un as del papel
    • Lo usa mirando hacia los controles = fiestero
    • Lo usa de espalda a los controles = arriesgado (puede pifiar y quemarse el tuje ahí)
  • De la Disposición del Papel Higiénico
    • No hay = horror!
    • El extremo libre del papel cae hacia el lado de la pared = prolijo
    • El extremo libre del papel cae hacia el lado opuesto a la pared = práctico
  • Del Uso del Papel Higiénico
    • No usa = horror!
    • Bollitos artesanales = creativo
    • Papel prolijamente doblado = aburrido
  • Del Lavado de la Cabeza
    • Durante el baño, junto al resto del cuerpo = práctico
    • Bañarse y lavarse la cabeza son eventos desacoplados = molesto e hiperdetallista
  • Del Órden del Baño
    • De arriba hacia abajo, cabeza primero = práctico y ahorrativo
    • De arriba hacia abajo, pero la cabeza al final = derrochón
    • En orden aleatorio = desordenado y medio sucio (siempre algún recoveco le escapa al jabón)
  • Del Secado
    • Dentro de la bañera/ducha = práctico
    • Fuera de la bañera/ducha, parado sobre una toalla o similar = medianamente desordenado
    • Fuera de la bañera/ducha, empapando el piso del baño = desordenado
    • Sale empapado y se va secando mientras pasea por la casa en bolas cueros = horror!
  • Del Limpiado del orto Post-Factum
    • Toalla = horror de los horrores!!!
    • Sólo papel = eficiente o sucio
    • Papel y bidet = limpio o fiestero
    • Sólo bidet = fiestero
  • Del Momento del Baño y del Lavado de los Dientes
    • Antes de acostarse = fiestero (quiere estar de diez en la cama)
    • Al despertarse = profesional (quiere mostrarse pulcro, aunque apeste las sábanas)
    • Ambos = doble vida (mujer y amante en la oficina)
    • Ninguna de las anteriores = hombre casado y fiel

Seguramente me esté olvidando de algunas cosillas, pero… sospecho que esta lista les va a resultar bastante útil para conocer mejor a todos los que los rodean. Hasta les diría que los van a conocer más de lo que a ustedes les gustaría… 😉


Tips para Mentir con Propiedad

8 abril 2009

De tanto en cuanto, nos vemos envuentos en quilombos situaciones dónde mentir un poco nos hace bien. No es motivo de este post analizar cuándo una mentira deja de ser piadosa para transformarse en un crimen. Eso se lo dejamos a la conciencia de cada uno (y a la justicia del distrito correspondiente).

Asumiendo que van a mentir con toda la buena intención del mundo, y que cualquier alma caritativa haría lo mismo que ustedes, vayan a continuación unos tips para que sus mentiras sean consistentes, firmes, creibles, duraderas y, por qué no, irrefutables:

  • Números: Siempre que la situación amerite inventar algún número, procure que sea impar (y si es primo, mejor aún). Por algún motivo neurolinguístico que desconozco, éstos números hacen parecer la historia más creible que si utiliza los demasiado trillados múltiplos de dos.
  • Humildad: Nunca agregue detalles para ensalzarse. Recuerde que el objetivo de mentir es que lo que se dice sea creible, no lograr aplausos y eventualmente que erijan un monumento a su honor. Deje de lado detalles grandiosos que puedan hacer tambalear su historia (“corrí el bondi cuatro cuadras y lo alcancé“).
  • Tírese abajo: Agregar detalles que lo muestren falible y humano suma puntos a la hora de la credibilidad. El individuo promedio pensará: “quién va a inventar algo que lo hace quedar mal?“.  Dele pequeños toques de este tipo a su historia, para colorearla de modo que se sienta esa mezcla de mala suerte y torpeza lo suficiente como para garantizar el éxito.
  • Imperfecciones: La memoria no es perfecta. Jamás. Si ud. agrega detalles demasiado específicos a su historia (“eran las 16:42 cuando la ví“) es posible que la mentira parezca más exacta. Sin embargo, hay dos cosas en contra. Primero que algunos podrán dudar que de ud. sea capaz de recordar ese detalle tan preciso (y al pedo e inútil) lo cual podría hacer caer su estratagema. Segundo, que durante una repregunta o posterior indagación sobre su historia, quizá no sea capaz de recordar el detalle exactamente como lo contó la primera vez, lo cual sería desastrozo e insalvable. Es mejor contar su mentirita con una sutil falta de detalles, culpando a su memoria, sin exagerar pero lo suficiente como para evitarse cualquier futuro inconveniente.
  • Combine: Evite crear una historia totalmente fantaciosa. Intente agregar eventos reales que se entremezclen en su historia (por ejemplo, que su amiga justo lo llamó durante el segundo gol de Boca). De esta forma los pobres infelices sus interlocutores podrán relacionar su historia con eventos que saben que realmente ocurrieron. De esta manera la mentira les resultará mas natural y digerible.

En futuras entregas analizaremos técnicas avanzadas, tales como la hipnósis, el chantaje y lecciones de derecho comercial.


Turistas con vergüenza

7 abril 2009

Hay gente que está en Buenos Aires por primera vez.  Es algo completamente normal y entendible. Sin embargo algunas personas reniegan de esto y se esfuerzan por ocultar su condición de “nuevo” en la urbe. Para cubrir su falta de conocimiento de algunas cosas recurren a actitudes que, lejos de lograr su objetivo, los detalan como turistas avergonzados de su condición. Ejemplos patéticos que me encuentro bastante a menudo:

  • Individuo que viaja en el subte pegado a la puerta, en posición de caballo que espera salir de la gatera. Cuando la puerta se abre, el individuo baja de un salto y se encamina a paso acelerado hacia una de las puntas del andén… casualmente la que no tiene salida. (Nota: es fabuloso ver la cara que ponen cuando por un instante creen estar atrapados en una caverna sin salida. No es mas fácil mirar los carletes o seguir el flujo de gente?)
  • Persona que sube al colectivo con cara de pelotudo a cuerda que se las sabe todas y en lugar de decirle al chofer el destino, pide un valor de boleto que no existe. Ante la cara de indignación del chofer, algunos claudican y dicen el destino en voz alta como quién confiesa un delito capital, mientras que otros insisten un rato en pagar esa tarifa inexistente (que vaya uno a saber de dónde sacaron) hasta que son puteados invitados por el resto de los pasajeros a revelar el destino de su viaje.
  • Ser humano esperando el subte. Cuando la formación se acerca por el túnel… se para sobre el borde del andén….  pone cara de “soy el único que se dio cuenta, me lo van a agradecer todos” y estira el brazo como quién intenta detener un colectivo en la parada… (Juro que si no lo hubiera visto con mis propios ojos, no lo creía).

Cuál es el problema de preguntar? Por qué esa necesidad de mostrarse como conocedores de algo que se desconoce? Pero bueh, por mí que sigan así… yo me mato de risa 😉